Resumen de «El Cantar de mio Cid»

El Cantar de mio Cid es un cantar de gesta, cuyo autor es desconocido, que relata hazañas inspiradas en los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz el Campeador.

Primer cantar

Con la ayuda de la calumnia y el resentimiento, algunos cortesanos que profesan envidia al Cid logran que el rey de Castilla, Alfonso VI, lo destierre para siempre. Con un gran pesar, Rodrigo deja atrás su país natal acompañado por parientes, entre ellos su leal vasallo Älvaer Fañez.

El rey, para hacer aún más complicada la marcha, prohíbe a la gente de los pueblos que lo hospeden, por lo que solo puede dormir acampando a las afueras de la ciudad. Sin embargo, el burgués Martín Antolínez le proporciona comida y le confiere un préstamo, por lo que obtiene dos judíos.

Al día siguiente, el Cid se dirige a sus parientes y les ordena levantar sus tiendas para proseguir su camino hasta el monasterio de San Pedro de Cardeña, donde se encontrará con doña Jimena, su esposa, y sus dos hijas.

Al llegar al lugar, donde se reúne con su amada, las emociones se intensifican. Después toma en brazos a sus hijas, aunque posteriormente se separan y el Cid encomienda su familia al abad don Sancho.

El Cid inicia su exilio con combates en Castejón y Alcocer, donde son vencidos dos reyes moros, y con el botín de guerra envía un regalo al rey Alfonso. A partir de allí realiza diferentes viajes por la región de Teruel, Lérida y, finalmente, Castellón. Por su parte, el conde de Barcelona decide luchar, pero también sale perdiendo, ya que no solo la batalla sino también la libertad.

Segundo cantar

Después de 13 años de destierro y tras derrotar durante ese tiempo al rey moro de Sevilla, Rodrigo envía nuevamente un presente al monarca castellano, quien en agradecimiento permite que se reencuentren con él Jimena y sus hijas.

Más adelante, Yúcef de Marruecos se presenta con un gran ejército ante Valencia. EI Cid se pone en marcha y logra derrotarlo. Del triunfo monetario que también adquiere despacha otro regalo al rey Alfonso.

Tras recibir reiteradas muestras de fidelidad, el rey de Castilla Alfonso VI acuerda un encuentro y le cede su perdón de forma pública. El monarca, para demostrar su confianza al Cid, le pide que case a sus hijas con los infantes Diego y Fernando de Carrión.

El Cid, aunque no se encuentra muy satisfecho, acepta la petición y organiza el doble matrimonio.

Tercer cantar

Los infantes, a causa de su mal comportamiento durante la batalla contra el rey Búcar, a quien derrotaron, dejan muy mala impresión ante la corte de Valencia. Al sentirse objeto de burla, la rabia hace mella en ellos y deciden trasladarse hasta Carrión junto con sus mujeres. Sin embargo, durante el camino, deciden parar la travesía y descargan su ira contra sus esposas. Las golpean hasta dejarlas bañadas en sangre, inconscientes y abandonadas.

Ellas, más tarde, son encontradas por Félix Muñoz, quien las lleva de vuelta con su padre y éste pide justicia por lo sucedido. Los infantes son llamados a duelo para resarcir el honor del Cid, y son derrotados y deshonrados al mismo tiempo.

La obra llega a su fin con el segundo matrimonio de las hijas del Cid, el cual ve aumentar su honra debido al ser entregadas a los infantes de Navarra y de Aragón.

Esta obra literaria ha recibido innumerables méritos por su estructura y rima. Además, cuenta con un tiempo narrativo impecable. Es importante destacar la minuciosidad y el realismo en la descripción de costumbres, armas, viviendas y vestimentas.